martes, 2 de junio de 2015

Molécula fungicida y desinfectante orgánico para el agro

Una molécula para combatir y prevenir hongos en los cultivos y un desinfectante orgánico con nanopartículas han sido desarrollados por un grupo empresarial en la ciudad colombiana de Ibagué.
Esta creación, que está en proceso de patente, permite controlar hongos que ocasionan graves daños a la agricultura y se constituirá en la única del mercado que es a la vez preventiva y curativa, a demás, se produjo un desinfectante agropecuario con el apoyo del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) y varias universidades.
El desinfectante, es hasta dos veces más eficiente que el parámetro químico y no deja trazas tóxicas.
El producto contiene nanopartículas que identifican blancos de acción específicos y destruyen las bacterias sin que estas se enteren que estaban siendo atacadas.
                                                 



Siete mástiles de medición del viento solar y la campaña en Colombia

En la actualidad la energía hidroeléctrica es una fuente nacional de energía muy importante. Con el fin de complementar las variaciones estacionales de la energía hidroeléctrica, la energía eólica y solar se vuelven más importantes.
Debido a su ubicación en la zona ecuatorial Colombia tiene enormes recursos de energía solar

Hay un proyecto con el INSTITUTO DE PLANIFICACIÓN Y PROMOCIÓN DE SOLUCIONES ENERGETICAS (IPSE) el cual es la primera campaña de medición para Ammonit y su socio local Idelect Ltda en Colombia.
El proyecto consta de 8 mástiles: 2 mástiles de (30 metros) para medición la energía eólica y solar y seis mástiles se reunieron de 10 metros para la medición solar. La instalación comenzó a principios de 2011 en Nazaret, Isla Fuerte y Titumate y Puerto Estrella.
Debido a las condiciones climáticas y topográficas de los instrumentos de medición deben ser robustos, fiables y requieren muy poco mantenimiento. Los sistemas de medición del viento solar y están equipados con:
  • Ammonit Data Logger METEO-32
  • Sensores de viento Thies
  • Piranómetro Kipp & Zonen
  • Sensores de presión Vaisala
  • Sensores de humedad de temperatura Galltec
Con el fin de controlar la medición de datos, IPSE utiliza AmmonitOR para archivar, controlar y visualizar los datos de medición recogidos por los registradores de datos instalados.

martes, 26 de mayo de 2015

Ácaros combaten plagas y mejoran calidad de preciadas rosas colombianas

La introducción de un ácaro microscópico, que devora plagas, en los cultivos de rosas ha permitido mejorar la productividad de este mercado en Colombia, uno de los grandes exportadores mundiales de flores.
Los artífices de este desarrollo biotecnológico, denominado Bichópolis, son la ingeniera agroindustrial Yohana Martínez y el administrador de empresas agropecuarias Alex Escobar, un matrimonio que ha conformado un negocio dedicado a la cría de ácaros útiles para el desarrollo de la floricultura.
“Son bichos que se comen a otros bichos”. El resultado de la investigación inicio en 2010 en la sabana de Bogotá,  donde se produce una buena parte de las rosas que Colombia exporta.
https://www.youtube.com/watch?v=zSW130z_AZg
Esta tecnología se ha probado con éxito en Holanda, Estados Unidos, Egipto e Israel. Y en el caso de Colombia, que en 2012 exportó rosas por 129 millones de dólares, ya ha dado como resultado una mejora de la calidad de la flor y un aumento de la productividad de la planta.
Los químicos y plaguicidas tienen un efecto similar a la quimioterapia: “te quitan el cáncer pero se te cae el pelo, porque estás agrediendo al organismo”; sin embargo, con los ácaros depredadores prácticamente “no existen efectos secundarios”.
 Las ventajas no solo están en la reducción de los químicos sino en que los seres microscópicos se reproducen rápidamente y pueden “cazar” su presa en el mismo cultivo, una persecución imposible para el plaguicida.
Bichópolis ha aplicado esta solución en 15 fincas de rosales en la sabana de Bogotá, ubicadas en los municipios de Cajicá, Nemocón y Tabio, donde “la disminución de agroquímicos ha sido del 80%”.
Este desarrollo se ha llevado a cabo en invernaderos que cubren 60 hectáreas y en los próximos dos años estos emprendedores colombianos esperan llegar a buena parte de las 3.000 hectáreas que Colombia tiene sembradas de rosas.